LA REHABILITACIÓN TRAS LAS FRACTURAS DE CODO

“ME HE ROTO EL CODO.  DOCTOR, ¿CUÁNDO PODRÉ EMPEZAR A MOVER Y CÓMO DEBO DE HACERLO?

Dra. Eva Guisasola. Medico Rehabilitador Unidad de Cirugía de la mano y Miembro Superior Valencia.

Seguro que todos conocemos a alguien que se haya fracturado el codo. Las fracturas de esta articulación pueden darse a distintos niveles:

  • En el extremo inferior del húmero
  • En la cabeza de radio (las más frecuentes)
  • Fracturas del olecranon (parte más puntiaguda de la cara posterior del codo)
  • Fracturas de la apófisis coronoides del cúbito.

Se suelen producir tras una caída con el codo flexionado, caídas sobre la palma de la mano con el codo en extensión o tras un golpe directo.Todas ellas tienen como principal complicación la rigidez del codo. Esta se debe a diversos factores:

  • Tras la fractura se genera un sangrado. Éste va a generar una cicatriz tanto ósea como en los tejidos de alrededor. A esta cicatriz habrá que darle elasticidad para normalizar el movimiento. Luego explicaremos cómo.
  • Pero también se pueden dar osificaciones heterotópicas (por el propio sangrado inicial o por una movilización brusca inadecuada en la recuperación) ,contracturas musculares alrededor de la articulación y rigidez de la cápsula. (No debemos olvidar la falta de consolidación de la fractura, pero este es motivo de otro post).

Por ello, este tipo de fracturas conviene empezar a moverlas cuanto antes.  Eso sí, va a ser muy importante conocer el tipo de fractura y si hay lesiones asociadas a la misma.  Por ejemplo, en una fractura de cabeza de radio habrá que tener cuidado si se asocia a:

  • Fractura de la apófisis coronoides del cúbito: Cualquier movimiento brusco en extensión en la rehabilitación puede provocar que el fragmento fracturado sea desplazado por la tróclea humeral generando un riesgo de luxación posterior del codo.
  • Lesión del ligamento colateral cubital: Hay que tener cuidado para no provocar una inestabilidad lateral del codo.
  • Fractura de olecranon: Habrá que tener mucha prudencia con la flexión (no más de 90º) los primeros 30 días para evitar la tensión del tríceps que se inserta a ese nivel. Habrá que evitar también la extensión activa (donde trabaja el tríceps) en las primeras fases de recuperación.

Como norma general, salvo excepciones, no realizaremos el trabajo contra resistencia ni el apoyo del brazo hasta la 6ª semana y se realizará progresivamente y siempre sin dolor.

 Pero cómo debemos mover ese codo:

Será necesario mover despacio, de una manera progresiva, sin brusquedades y sin provocar un dolor excesivo. Movilizaciones de baja intensidad pero mantenidas en el tiempo (más tiempo y menos brusquedad). El movimiento brusco provoca más dolor y como consecuencia más inflamación y ésta posteriormente más cicatriz, con lo que estamos perpetuando el cuadro de rigidez.

Es importante acudir a profesionales expertos en este tipo de lesiones que sabrán cómo proceder (trabajo con tabla canadiense es una muy buena opción, terapia manual específica o técnicas de inhibición recíproca).

También será esencial instruir al paciente y hacerle partícipe de su recuperación. No sólo acudir a la sesión de tratamiento va a ser suficiente. Se deberán realizar, en casa, los ejercicios activos indicados por su terapeuta varias veces al día. Además, deberá no desistir de la realización de actividades sencillas de la vida diaria como, beber, coger el tenedor o abotonarse.

En caso de que nos cueste ganar recorrido en flexión o extensión habrá que valorar el uso de ortesis. Éstas habrá que mantenerlas el mayor número de horas tras el recorrido ganado en la terapia para que éste se mantenga.

En definitiva, aún haciendo las cosas como tocan, el tratamiento podrá prolongarse unos meses (de 3 a 6 meses). Siempre que veamos avance no habrá que preocuparse, debemos estar tranquilos si estamos en manos de profesionales cualificados. No hay que olvidar las valoraciones periódicas por parte del médico especialista.

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